El paciente respira altas dosis de oxígeno en un ambiente hiperbárico (mayor presión atmosférica). La alta hiperoxia incrementa el volumen de oxígeno disuelto en el plasma sanguíneo. Una mayor difusión de oxígeno llega a los tejidos menos irrigados. La hiperoxia produce una gran variedad de beneficios fisiológicos para el organismo.
Además de indicarse con fines preventivos, los casos más frecuentes de aplicación están relacionados a la rehabilitación neurológica, a las heridas complejas y al dolor crónico, como por ejemplo:
• Parálisis facial / Post ACV / Parkinson / Autismo / Alzheimer
• Post operatorios / Úlceras / Quemaduras / Pie diabético
• Fibromialgia / Migrañas / Artritis y Artrosis / Dolor lumbar y articular / Lesiones musculares y osteoarticulares
El oxígeno hiperbárico produce:
• Reducción de la inflamación que muchas veces genera dolor
• Mayor oxigenación de tejidos con baja circulación
• Mejora en la cicatrización de tejidos
• Favorece la regeneración celular
• Accede a zonas donde el oxígeno normalmente no llega
Ingreso a la cámara
Para mayor confort antes de ingresar, te recomendamos quitarte el calzado y utilizar ropa cómoda. Con el fin de entretenerte durante la sesión, podés usar tu celular, leer un libro o simplemente aprovechar para descansar.
El/la profesional a cargo de la sala te colocará una mascarilla por la cual respirarás oxígeno casi puro (concentración cercana al 100%).
Comienzo de la presurización (aumento de presión)
Una vez que hayas ingresado, la cámara se cierra y la presión comienza a subir (hasta 2-3 veces la atmosférica normal). En ese momento es recomendable que realices la “Maniobra de Valsalva”. El/la profesional que te guié te explicará previamente de qué se trata. Es un procedimiento muy simple para evitar que se te tapen los oídos (similar a cuando despegás o aterrizás en avión).
Sesión
Una vez alcanzada la presión deseada de la cámara (1.5 a 3 ATA), la sesión tiene una duración aproximada de 60 a 90 minutos, dependiendo de la indicación médica previa.
Despresurización
Completado ese tiempo, la presión dentro de la cámara disminuye progresivamente. Es recomendable que en ese momento repitas la “Maniobra de Valsalva” para aliviar la presión en los oídos. La cámara se vacía por completo, se abre la puerta y podés retirarte.
Normalmente no, ya que la cámara tiene ventanas transparentes y nuestro equipo acompaña todo el proceso. Cuando ingreses, nuestro personal te brindará un timbre por si necesitás algo.
Es normal que sientas cansancio, igualmente podés reanudar tus actividades habituales con normalidad.
Podés sentir una sensación de presión en los oídos durante la compresión y descompresión de la cámara. Una vez que la presión se estabiliza, vas a experimentar un estado de relajación, bienestar y "oxigenación"
Cada organismo es único. Por eso recomendamos una consulta inicial para evaluar tu historia clínica, tus síntomas y tus necesidades. Agendá ahora tu visita.
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